Estaba sentada en mi oficina, dibujando cosas que me venían a la mente, y de pronto dibujé una silueta… pensé, quiero un altar así, quiero una historia de amor.  ¡Exacto! Ya lo tenía, la inspiración vino sola y mi cerebro empezó a trabajar.  Aquí comenzó “Love Taj Mahal”.

 

Hablemos un poco del Taj Mahal, para poder entender lo que me llevó hacer esto.  Es uno de los edificios mas bellos del mundo, concretamente una de las siete maravillas del mundo. Pero retrocedamos en el tiempo, año 1607 en la ciudad de Agra, el emperador Sha Jahan conoció a su amada Arjumand en un bazar, cuenta la leyenda que se enamoró profundamente de ella, pero parece ser que no estaban de acuerdo con este flechazo, así que después de luchar por este amor, unos 5 años después consiguió casarse con ella, sería entonces su segunda esposa (parece ser, que la primera fue mas acuerdo que otra cosa), pasó a llamarse Mumtaz Mahal “la elegida de palacio”.

Sha Jahan se casó dos veces más, aunque por acuerdos políticos, ya que su amor era infinito hacia Mumtaz Mahal, lo que nadie se esperó fue el trágico desenlace final. En 1630 cuando estaba dando a luz de su 13º hijo, se puso enferma y murió.

El emperador obviamente con su gran dolor, quiso hacer algo increíble en memoria de su amada, y no se lo ocurrió nada más y nada menos que mandar hacer, el mausoleo más impresionante que jamás se haya podido construir, un templo hecho por una gran historia de amor.  Allí es donde reposa hoy en día el cuerpo de su amada y años después lo enterrarían junto a ella, para poder estar eternamente juntos.

Para el Taj Mahal se necesitaron más de 20.000 personas para terminarlo y se usaron como más de mil elefantes para el transporte de los materiales, consiguiendo así un estilo inspirado en arquitectura persa, islámica e india.

Un monumento que es imprescindible anotar en tu guía de viaje a la India, en la ciudad de Agra.

Qué bonita historia de amor ¿verdad?, pues así fue como empezó todo el jaleo de realizar mi shooting, tenía que inspirarme en el amor eterno, pero eso ya será otra historia que os contaré, como siempre dejándoos la “miel” en los labios.

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